INTERÉS GENERAL

El detrás de la vuelta a clases presenciales, el monitoreo de Kicillof desde Chapadmalal y las chicanas por las vacunas

Con el regreso de las clases presenciales a partir del lunes próximo, tal cual lo había deslizado el gobernador Axel Kicillof en una entrevista exclusiva concedida este fin de semana a LA CAPITAL –“Mar del Plata está muy cerca de volver a tener clases presenciales” fue el título del reportaje- y luego confirmado este martes con la oficialización del pase de General Pueyrredon a la fase 3, comienza a transitarse, coinciden autoridades políticas y sanitarias, el lento camino hacia la normalidad tras meses de agobio, tensión, dolor y estrés por la pandemia del coronavirus. La vacunación avanza a buen ritmo y se intensificará aún más, al tiempo que van descendiendo los contagios, lo cual enciende luces de esperanza. Hoy pensar en poder asistir en octubre próximo a un recital, a un partido de fútbol, o tan solo a celebrar un cumpleaños con familiares y amigos -algo rutinario antes de marzo del año pasado- no constituye una utopía.

La esperada vuelta a clases descomprime la tensa situación política que se había generado entre el gobierno de Axel Kicillof y las autoridades de varios distritos con intendentes de la oposición, como el caso concreto de Mar del Plata. Y de hecho, los encontronazos más fuertes se vivieron entre La Plata y Mar del Plata. Cuanto el intendente Montenegro planteó su malestar hablando de “discriminación” provocó la reacción del jefe de Gabinete, Carlos Bianco, quien rechazó categóricamente esa acusación. Una charla telefónica y un intenso chateo entre ambos, este fin de semana, aquietó las aguas y puso fin al entredicho. “El Gordo (por Montenegro) nos quemó la cabeza con la vuelta a clases”, confiaba con una sonrisa uno de los máximos funcionarios de la provincia. Y de alguna manera lo confirmó Bianco en la conferencia de este martes. “Estuve chateando todo el fin de semana con Montenegro, ya casi es mi mejor amigo, con quien más chateo los fines de semana”, reconoció.

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A todo esto, el gobernador bonaerense también impulsaba la vuelta a clases para los numerosos distritos que, por encontrarse en la fase 2 a partir de una serie de parámetros epidemiológicos dictados por el Gobierno nacional a través de un DNU, vieron con resignación, la semana que pasó, cómo los alumnos volvían a las aulas de los distritos del conurbano. El domingo a la tarde, Kicillof, quien pasó el Día del Padre rodeado por su familia en la residencia de Chapadmalal, celebró la noticia cuando recibió el nuevo informe del Ministerio de Salud de la Nación. “Tenemos a todas las grandes ciudades con clases presenciales”, le anunció telefónicamente el jefe de Gabinete, Carlos Bianco, ese mismo domingo, adelantando lo que se anunciaría en la habitual conferencia de prensa de los martes. También, en esa charla, Bianco, con números “frescos”, le confió al gobernador que se cerraba la cuarta semana consecutiva de caída de casos en la provincia. En la última semana se redujeron un 15% y en las últimas cuatro semanas la caída llegó al 42%, aseguró el jefe de Gabinete. El lunes al mediodía, cuando Kicillof dejó Chapadmalal, lo hizo con mejores noticias que las que trajo al llegar 72 horas antes.

La habilitación para la apertura de cines y teatros dada a conocer días atrás por el Gobierno nacional, incluso en aquellos distritos en alarma epidemiológica, donde se encontraba Mar del Plata, le generó un dolor de cabeza al gobierno bonaerense. “Es de locos que se pueda ir al cine pero no a la escuela”, insistían en off the record cerca del gobernador. Así, al seguir a rajatabla las medidas firmadas por el Presidente de la Nación, la Provincia, en este caso, con su sistema de fases, dejaba en ambigua situación a decenas de intendencias. En Nación tomaron nota de lo que estaba sucediendo y el desgaste que esto generaba en el gobierno de la principal provincia argentina, y fue así como se introdujeron algunos “retoques” a la hora de definir el estado epidemiológico en que se encuentran los distintos conglomerados urbanos argentinos.

El domingo a la noche, el documento que le había adelantado Bianco horas antes a Kicillof llegó hasta un par de redacciones de la ciudad, y con ello la constatación que General Pueyrredon dejaba de pertenecer al grupo de “alarma” para pasar a “alto riesgo”, lo cual en la traducción a las fases bonaerenses correspondía a la 3. En la ciudad donde rige la fase “sui géneris”, se eliminaba así la única restricción que se venía respetando a pie juntillas. C laro que nada es inocente y en el gobierno bonaerense constataron, en base a encuestas, que la falta de clases estaba reflejándose en la intención de votos. “Abran las escuelas y déjense de joder”, había recomendado la semana anterior la vicepresidenta Cristina Fernández a funcionarios bonaerenses. Vaya un ejemplo: Bahía Blanca, que para Nación se encuentra en alarma epidemiológica, lo que siempre para provincia fue lo mismo que decir fase 2, desde este martes forma parte de los distritos en fase 3. Algo cambió…

Quedaban atrás las quejas de miles de padres -habrá tres semanas de clases presenciales antes del receso invernal, aunque por el sistema de burbujas para muchos alumnos será una sola semana de presenciales-, las presentaciones judiciales y las rispideces políticas. Con ese panorama, y merced a la llegada de miles de vacunas -22 millones han arribado al país desde el inicio de la pandemia, y en los próximos días se estima la llegada de cinco millones más- el panorama genera las lógicas expectativas. Tal es así que desde el Ente Municipal de Turismo confían en que el fin de semana largo del próximo 12 de octubre se viva como uno similar a los de la prepandemia. Y de hecho este martes, ante una pregunta de LA CAPITAL, el jefe de Gabinete de la provincia dijo que no habrá restricciones para la circulación en las próximas vacaciones de invierno, aunque hizo hincapié en la necesidad de respetar los protocolos.

A su vez, el presidente del Ente Municipal de Turismo, Bernardo Martín, está convencido que el del 12 de octubre será un fin de semana que se convertirá en una “fecha de inflexión”, añadiendo que “pensamos tener una oferta contundente en la ciudad para el turista y la menor cantidad de restricciones posibles, siempre y cuando avance el sistema de vacunación como está avanzando, y la situación epidemiológica no se complique”. No obstante, enfatizó que desde la comuna “primero se piensa en la salud de los marplatenses y después en reactivar el turismo”.

Todas las fichas están puestas en la próxima temporada. El espectáculo volverá con fuerza a la ciudad, y en tal sentido, el productor y empresario Carlos Rottemberg viene trabajando intensamente con el jefe del Gabinete local, Alejandro Rabinovich, en lo que será el relanzamiento de aquella excelente fiesta promocional que era “Mar del Plata levanta el telón”. El sector turístico, uno de los más castigados por la pandemia, apuesta al éxito de la vacunación. Y se entusiasma con los vaticinios de los responsables sanitarios.

En ese marco, el ministro de Salud de la provincia, Daniel Gollán aventuró que hacia fines de agosto o principios de septiembre, “vamos a tener esa sensación de que estamos saliendo, con una vida mucho más normal, con una primavera y un verano muy diferentes a los que tuvimos el año pasado”. En el Ministerio de Turismo de la Nación, Matías Lammens ofrece un panorama similar. Una exitosa temporada estival, consideran tanto en el gobierno provincial como nacional, constituiría la mejor foto para graficar un cambio de paradigma tras la lucha contra la pandemia.

El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, cree que Argentina está “bastante cerca” de alcanzar el 70% de la población adulta vacunada contra el coronavirus, por lo que no es “nada descabellado” pensar que para agosto o septiembre se llegue a ese porcentaje, lo cual permitiría, hacia fin de año, “tener condiciones similares a las que se vive por ejemplo en Israel o Francia”. En la provincia, en tanto, estiman que para septiembre debería estar vacunada, al menos con la primera dosis, toda la población mayor de 18 años que se haya anotado. En tanto, debe destacarse que una de cada dos personas mayores de 20 años ya recibió la primera dosis de vacuna contra el coronavirus, y casi el 40% de los mayores de 80 años alcanzó cobertura completa con segunda dosis. Este martes, la ministra de Salud Carla Vizzotti dijo que a nivel nacional ya se aplicaron 18.380.765 vacunas, lo que implica que el 32% de toda la población de Argentina comenzó el esquema de vacunación.

La aparición de la variante Delta, -a la que se le atribuye una mayor capacidad de contagio y resistencia a los inoculantes- , encendió las luces de alarma, y en tal sentido, los mayores esfuerzos se centrarán en realizar controles estrictos a las personas llegadas desde el exterior. La cepa Delta, resaltan los epidemiólogos, es un 60% más transmisible que la variante Alfa que había sido detectada en principio en Reino Unido, la cual ya había superado varias veces a la original de Wuhan, China. Por ello, insisten en la necesidad de administrar las dos dosis de las vacunas para prevenir la llegada de nuevas cepas.

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“Esta variante Delta nos preocupa mucho y ya circula en 92 países”, avisó la jefa de la célula técnica anticovid de la Organización Mundial de la Salud, María Van Kerkhove. Y añadió esta cepa “tiene ahora la oportunidad de transmitirse con el aumento de la socialización, si la relajación de las medidas se hace demasiado pronto”. A su vez, el director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus refirió que los casos globales de Covid-19 han bajado durante ocho semanas consecutivas y las muertes durante siete, aunque todavía las cifras son altas (2,5 millones de contagios en el mundo y 64 mil fallecimientos en los últimos siete días). En lo que atañe a la Argentina, acaba de superarse la barrera de los 90 mil fallecimientos desde el inicio de la pandemia.

En Mar del Plata, en tanto, la situación sanitaria mejoró notablemente. Este lunes se registraron 215 contagios. Exactamente un mes atrás, el 21 de mayo, eran 491. Las camas de terapia ocupadas por pacientes con Covid eran 60 cuando a fines de mayo llegó a tener 71 camas utilizadas. Se empieza a ver una disminución de internados, reconoció el jefe de Servicio de Terapia Intensiva del Hospital Interzonal, Ralph Vargas, ratificando que el pico quedó atrás. La decisión del Gobierno nacional de retirar de la zona de alerta a General Pueyrredon respondió a que Mar del Plata cerró su quinta semana consecutiva con un promedio de casos de Covid en baja. Una mala noticia para quienes vaticinaban el colapso total del sistema sanitario local, personajes menores de esta triste película, sin compromisos ni nada que perder, fanáticos del deporte de apostar al fracaso, aunque se trate de vidas humanas. También cayó el número de casos activos en el distrito. En los primeros días de junio había alcanzado un preocupante récord, con más de 4.400 personas que atravesaban en simultáneo la enfermedad. El lunes eran exactamente 2.929. “Son todos números alentadores, pero lo peor que podemos hacer es relajarnos. Seguir vacunando y cumplir con las medidas sanitarias será clave para continuar por esta senda”, sostienen en la Secretaría de Salud de la comuna.

A propósito de vacunación, en la Provincia se vio con beneplácito el hecho de que el intendente Guillermo Montenegro haya recibido este sábado su primera dosis, y que insistiera en la necesidad de vacunar a la mayor cantidad de gente posible. Es que a las máximas autoridades provinciales les estaba llegando el mensaje, desde algún sector de la política local, que el jefe comunal no defendía la campaña. “Se preocupa más por la campaña antirrábica que por la del coronavirus”, le susurraron desde Mar del Plata a funcionarios de Kicillof.

Montenegro estaba al tanto de esa situación. “Algunos nos decían que no creíamos en la vacuna pero yo estoy anotado para vacunarme”, resaltó la semana pasada, antes de esperar el sábado durante más de dos horas su turno en el Club Talleres. “Como lo dije siempre, esperé a que me tocara (mayores de 55 años), sabiendo que la prioridad la tienen quienes nos cuidan, respetando el calendario propuesto”, escribió en su cuenta de Twitter. Y expresó su agradecimiento al personal que lo atendió “y a todos los que desde el primer día están en la línea de batalla cuidando la salud de todos los marplatenses”.

“A una parte de la oposición, la llegada de vacunas los perturba demasiado, aún siendo algo bueno para los argentinos”, había señalado el gobernador Kicillof en su entrevista con LA CAPITAL, oportunidad en la que aprovechó para sostener que “hoy en la oposición hablan de halcones y palomas, duros y blandos, pero la verdad es que se han convertido en una bolsa de gatos”. Desde el entorno del intendente calificaron como “una infamia” sostener o dar a entender que Montenegro no apoyaba la vacunación masiva. “Si hay algo que nos conviene es que todos los marplatenses y batanenses se estén vacunando. No creemos de ninguna manera que nos estén discriminando con la cantidad de vacunas, y es en ese contexto que seguimos ofreciendo nuestras sedes y salas sanitarias para poder tener más postas”, explican desde lo más alto del Ejecutivo comunal. Montenegro, a la vez, aprovechó el acto por el Día de la Bandera para señalar que la Argentina “no puede permitirse tener diferencias cuando se trata de empujar para que todos estemos mejor”, referir que este año y medio “ha sido muy duro para todos”, y resaltar que “sentí un gran acompañamiento de toda la sociedad en todo este tiempo. Y el esfuerzo que cada uno que tuvo que hacer es realmente digno de admirar y agradecer”, completó. Este martes, en conferencia de prensa, refirió que el pase a fase 3 “no es un triunfo personal sino de toda la comunidad” y pidió “cuidar lo que hemos logrado todos juntos”

Recalculando. También desde el Frente de Todos agradecieron el “esfuerzo enorme” de la población de Mar del Plata y Batán. Los ediles de esa fuerza celebraron la vuelta a la fase 3. “Es una gran noticia que se logró gracias al esfuerzo colectivo de todos y todas”, expresaron, y resaltaron el rol del gobierno provincial que “siempre priorizó el cuidado de la salud de las y los marplatenses y batanenses”. A la vez, insistieron con la necesidad de que el intendente Montenegro refuerce los controles e impulse la inscripción para que cada vez más personas puedan vacunarse. “La Provincia -añadieron- realizó un gran esfuerzo para llegar a un descenso de casos. Necesitamos un Estado local que esté en la misma sintonía”. Por su parte, el presidente del bloque del Frente de Todos, Marcos Gutiérrez enfatizó que “como sostuvo Axel, cuando se toman medidas de cuidados y el intendente no controla, los casos suben, y por eso hay que acompañar”.

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